Moke ha aprendido a vivir con cuidado.
A no pedir demasiado, a no quedarse del todo, a no confiar en que alguien pueda elegirlo sin irse después. Su mundo es silencioso, contenido, hecho de rutinas que no duelen porque no prometen nada.
Rome, en cambio, nunca ha tenido miedo de sentir.
Pero cuando conoce a Moke, descubre que hay emociones que no se imponen, que llegan despacio y se instalan sin pedir permiso. Lo que empieza como una cercanía tranquila se transforma, sin que ninguno lo note del todo, en algo más profundo, más frágil... más real.
Porque a veces, el amor no llega para salvarte.
Llega para enseñarte que también puedes quedarte.
Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang