Regla número uno de la Universidad de Oakhaven: Nadie mira, toca, ni respira cerca de la hermana menor de los Miller.
Tener a cuatro gigantes sobreprotectores y atletas de élite como hermanos mayores significa que la vida amorosa de Skye Miller es un absoluto desastre. A sus diecinueve años, está harta de esconderse en ropa holgada, harta de ser tratada como la "Bebé Miller" de cristal, y, sobre todo, está harta de él.
Rowan Carter.
Capitán del equipo de béisbol de los Titans, el dios de hielo del campus y, para su desgracia, el mejor amigo inseparable de su hermano mayor, Lucas.
Durante cinco largos años, Rowan y Skye han perfeccionado el arte de detestarse mutuamente. Él la ignora con una arrogancia que saca de quicio; ella le responde con un sarcasmo venenoso que lo mantiene a raya. Son como el agua y el aceite.
O eso es lo que le hacen creer al mundo entero.
Porque el odio es solo un disfraz. Una fachada desesperada para contener una tensión tan eléctrica y adictiva que amenaza con incendiar el campus hasta los cimientos. Cuando los muros de hielo finalmente se rompen en la oscuridad de una habitación, desatando años de deseo reprimido, las reglas del juego cambian para siempre.
Ahora están atrapados en el juego más peligroso de sus vidas: una relación secreta a espaldas del Comando Central Miller. Mensajes encriptados bajo la mesa del comedor, visitas a medianoche por la escalera de incendios, marcas de posesión ocultas bajo cuellos de tortuga y miradas furtivas que queman la piel.
Rowan, el rey intocable, está dispuesto a arriesgar su reputación y la hermandad que lo salvó de la soledad, solo por tocarla. Pero los hermanos Miller no son estúpidos, y mantener el secreto será una prueba de supervivencia.
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