Entre luces de escenario, coreografías exigentes y cámaras que nunca se apagan, Pharita y Asa esconden un juego silencioso. Miradas que duran más de lo necesario. Palabras con doble filo. Y una tensión que solo ellas entienden. En medio de la presión de ser parte de BABYMONSTER, algo empieza a crecer entre ambas... algo que ni los horarios, ni las reglas no escritas del mundo idol, pueden apagar. Porque hay miradas que no se pueden fingir. Y hay fuegos que arden incluso sin tocarse. Es la primera vez que escribo algo así. Entonces ajá.
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