Hay amistades que se construyen sobre un equilibrio invisible, donde una parte sostiene el peso de un sentimiento que no se atreve a nombrar. Durante años, la cercanía ha sido suficiente, pero el silencio se ha vuelto una carga que amenaza con romper la balanza.
Cuando los gestos de siempre empiezan a sentirse extraños y la presencia de la otra se vuelve un recordatorio constante de lo que nunca será, el vínculo entra en una fase de incertidumbre. Entre mensajes que quedan en el aire y silencios que se prolongan más de lo habitual, la confusión se instala entre ambas. La búsqueda de una respuesta empuja la relación al límite, forzando una confesión que lo cambiará todo.
Sin embargo, tras el alivio de las palabras compartidas, surge una duda inevitable: ¿es real la conexión que ahora parece unirlas, o es simplemente el miedo a perder lo que siempre han tenido? Esta es una historia sobre la delgada línea entre el cariño y el amor, y sobre las verdades que se dicen solo para evitar que el mundo, tal como lo conocemos, se desmorone.
Maia se muda de Rosario a Buenos Aires por la separación de sus papás. Vive un poco deprimida por extrañar a sus amigas, pero siempre buena onda con todo el mundo, y aunque no le alcance ni para el pasaje del colectivo, Logan sin problema pasa la sube dos veces por ella.