La idea no fue de Kirara. Ella era mucho más discreta con esas cosas, ya sea por la posici ón vulnerable en la que se encontraba siempre al hacerlo o por simple decoro, pero su compañero, de una forma u otra, la convenció de que él estacionamiento de la escuela era un buen sitio para un revolcón.
Claro que sembrando en tiempo récord un camino de desastres a su paso...
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