
Ella llega al instituto convencida de que ya no siente nada. Su único refugio es Física y Química, donde las reglas son claras y el control es absoluto. Todo cambia con la llegada del nuevo profesor sustituto. Él no debería mirarla de esa manera. Ella no debería querer que lo haga. Todo empieza a desestabilizarse. Lo que parecía control se convierte en riesgo, y el silencio deja de ser suficiente. Nada se nombra, pero todo se siente. Porque cuando el control deja de importar, hasta lo seguro se convierte en tu peor pesadilla... y puede que ya sea demasiado tarde para escapar.All Rights Reserved