T/n tiene dieciséis años y, desde que se mudó, siente que Los Ángeles le queda grande. Emma tiene veintidós años y una fama que no logra cubrir el vacío de la ciudad. Se cruzaron una noche por puro azar y, desde entonces, comparten un vínculo que ninguno sabe muy bien cómo nombrar. Ella es consciente de la línea que los separa y de la responsabilidad que implica; él solo sabe que ella es la única persona que lo hace sentir en casa. Es esa conexión extraña lo que dio inicio a esta historia.
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