
A los 10 años, un chico se enamoró de la voz de un artista indie que sonaba en su cuarto oscuro mientras el mundo, para él, se hacía pedazos. Ahora, con 19 recién cumplidos, él ya no es un niño escuchando canciones en repetición, pues, trabaja a centímetros de ese artista, el hombre de casi 30 que nunca supo que tenía un devoto tan peligroso. Se infiltra en su banda, en su casa, en su ropa sucia. Roba pedazos de él. Se toca pensando en su olor. Lo observa dormir. Y cuanto más cerca está... más cerca está de perder el control. Porque el amor de un fan nunca fue inocente. Y la obsesión... siempre termina sangrando. No dejará que el artista esté mal, y mucho menos que alguien se acerque a él.All Rights Reserved
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