
Hay cosas que llegan antes del uniforme" Antes del uniforme negro. Antes de la boina marrón. Antes del escudo rojo brillando . Helena Marilyn Álvarez ya sabía reconocer el peligro. No porque se lo hubiera enseñado su padre -jefe de una de las unidades más temidas de la ciudad-, sino porque el peligro tenía una forma particular de mirarte. Sin culpa. Sin permiso. Como si ya supiera que iba a meterse en tu vida aunque no lo invites. Exequiel Romero llegó así. Sin rango que lo protegiera. Sin apellido que lo avalara. Sin saber que la chica que le discutía con ironía y sonrisa torcida era la hija del hombre que, meses después, iba a firmar su ingreso a la Unidad de Despliegue de Intervenciones Rápidas. Ellos se conocieron antes de la ley pesada. Antes de los silencios obligatorios. Antes de que el deber empezara a doler. Y eso fue lo más peligroso de todo. Porque cuando Exequiel se puso el uniforme negro -ajustado, serio, intocable-, ya era tarde. Helena no veía un policía. Veía al tipo que le había desordenado la cabeza. Y Exequiel no veía a "la hija del jefe". Veía a la única mujer capaz de hacerlo dudar... incluso con un arma reglamentaria colgándole del costado. Hay historias que empiezan mal. Y esas... son las que más se disfrutan.All Rights Reserved
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