Nicole Cooper regresó a la universidad y, con cada paso, parecía encender el aire a su alrededor. Sus amigos reían a su lado, pero sus ojos no podían apartarse de él: Alto, tímido, torpemente atractivo, con un aire que la intrigaba y una rigidez que la desafiaba.
Al cruzar miradas, la tensión fue inmediata. Sonrió, divertida por su torpeza, y se acercó un poco más de lo necesario. Su presencia lo desarmaba, cada gesto suyo lo hacía consciente de sí mismo, de su respiración, de la manera en que su corazón latía demasiado rápido.
Siempre tan serio…—susurró Nicole, inclinándose hacia él, dejando que sus labios rozaran casi los de Jason, su aliento cálido jugando con su control.
Yo… intento no… distraerme,—balbuceó él, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza, incapaz de apartar la mirada de ella.
¿Intentar no distraerte? Te acuerdas de la última vez que lo intentaste… y fallaste,— replicó con una sonrisa traviesa, recordando aquel pequeño juego de tensión que ambos habían compartido y que ninguno de los dos olvidaría.
¿Qué estás haciendo?—Preguntó al ver cómo ella comenzaba a tocarse por encima de la ropa—
Estoy aburrida, te parece si jugamos un juego de paciencia—Lo miró a los ojos mordiendo sus labios—
Basta Nicole—Lo dijo con firmeza, el era libre de irse pero no lo hacía, en su interior quería ver hasta dónde llegaba— Esto es peligroso para mí y para ti en especial
Pero soy yo quien toca mi cuerpo, no tú. Así que no cuenta como infidelidad. ¿Verdad?—Quiso saber su pregunta quitando su ropa interior para comenzar a tocarse frente a el— Ah~
Sus gemidos llenaban la habitación, ella se estaba tocando sin pudor alguno. Era la primera vez que una mujer se exponía de esa manera para él, y aunque deseara negarlo lo excitaba a millones, tanto que su polla empezó a ponerse dura contra su pantalón. Y con fuerza de voluntad artículo lo siguiente.
Eres… imposible de ignorar,—admitió finalmente, con un hilo de voz, aunque trataba de ocultar cuánto lo había excitado.
All Rights Reserved