Ah, sí, esta historia de niña que juega con una mujer que es básicamente el vacío... ¿y los bandidos pagando con mujeres como si fueran cromos? ¿Un dios nervioso frente a alguien que ni respira? Por cierto, no la escribí yo, me dio pereza meterme en tanto drama medieval. Pero sí, disfruten del caos, porque sentido no tiene ninguno.
¿De qué trata?
En Aethria, un mundo gobernado por la fe extrema y la violencia, los humanos obedecen, los ángeles juzgan, los demonios son crucificados y los elfos olvidados. La Plenitud controla todo, la fe justifica la esclavitud, la tortura y la muerte.
En medio de este caos aparece Nada, la encarnación del vacío, indiferente a todo y a todos, imposible de tocar o dañar. Una niña humana, Iria, la sigue con inocencia, riendo y jugando mientras el mundo alrededor se desmorona de miedo y codicia. Bandidos, inquisidores y dioses descubren demasiado tarde que Nada no puede ser atrapada, y la brutalidad del mundo solo choca contra la quietud absoluta de su existencia.
Entre asesinatos, sobornos, esclavitud y herejía, la historia muestra que la crueldad humana es infinita, y que incluso la más absoluta inocencia no puede escapar de un mundo que convierte la vida en moneda de poder y miedo.
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