RYERS| a tres calles.
Will, de 14 años conoce a Richie, un chico que parecía no temerle a absolutamente nada. Un chico tan seguro de sí mismo.
No parecía importarle lo que dijeran de él, ni mucho menos su aspecto, porque a decir verdad se vestía bastante raro. Sus gafas grandes, sus camisas coloridas y su forma vulgar de hablar eran parte de él.
Pero algo hacía Richie con Will, algo que jamás pensó experimentar: seguridad. Will nunca se había sentido tan seguro como con alguien, tan él.
Conocer a ese Tozier tal vez era lo mejor o lo peor que le había pasado. Era un chico que hablaba demasiado, sin parar y sin pensar, sobre todo. Mientras que Will, se sentaba a un lado de él, dibujando en silencio.
Aunque Will veía familiaridad en su rostro, no era para nada igual a su mejor amigo. Richie era más directo, más amable, más lindo. No tenía miedo, le preocupaba el cómo Will podía sentirse, si estaba cómodo.
Mientras Will era sereno y brisa, Richie era un huracán de palabras, pero ambos se entendían.