"Escribí esto para sobrevivir al 2025, pero el 2026 me enseñó que nunca se debe cantar victoria antes de tiempo".
Marcos pasó doce meses construyendo una armadura invisible. Sufrió la quiebra, la traición y el aislamiento, todo para llegar a la medianoche del 31 de diciembre y poder decir: "Gané, sobreviví". Pero el destino no sabe de treguas ni de finales felices.
Este no es solo un relato de ficción; es un desahogo nacido de una herida real. Es la crónica de un año que se llevó todo, y de un nuevo comienzo que resultó ser la emboscada más cruel de todas.
Un tributo a los que siguen de pie cuando ya no quedan motivos para estarlo.
Esta bien, si no todos se sienten identificados, alguna vez en la vida, alguno fue Marcos.
Esta es una historia en tres partes: el relato de un año que quise dejar atrás, la confesión de por qué no pude hacerlo, y el epílogo que la vida escribió por mí el 2 de enero
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