Yu Qingze transmigró a un mundo donde no hay mujeres, solo gers y hombres. Fue rescatado por un ger con el que nadie quiere casarse porque no podía hablar, tenía cicatrices en el rostro y un lunar opaco de color bermellon entre las cejas, lo que indicaba baja fertilidad.
Yu Qingze, quien experimentó la calidez del afecto humano en su vida anterior, no desagradó en absoluto los defectos del otro: «Aunque soy un anciano sin visión, mi esposa es bondadosa, ingeniosa, capaz y virtuosa. ¡Habrá momentos en que la envidiarás en el futuro!»
Gracias a sus habilidades culinarias profesionales, Yu Qingze ganaría dinero, criaría una familia, tendría varios hijos y protegería a quienes ama y a quienes lo aman. Esta es la razón más importante de su renacimiento.
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