El destino es una palabra llena de belleza. Suena suave al ser pronunciada. Promete orden y significado. Asegura que todo sucede por una razón. Eso es lo que se dice. Pero el destino no avisa cuando decide romperte en dos. No pide permiso. No pregunta si estás lista. Simplemente avanza. A veces llega disfrazado de una elección pequeña. Un silencio. Un paso que das sin pensar demasiado. Y cuando intentas retroceder... ya no hay vuelta atrás. Velper se dio cuenta de que el destino no siempre se siente como una tormenta furiosa. A veces, se presenta como si nada. Como una noche común. Como un amanecer cualquiera. Como esa última vez que miras un lugar sin saber que será la última. El bosque guarda historias. El reino esconde secretos. Y hay decisiones que, una vez tomadas, ya no pertenecen a quien las hizo. El destino es una palabra hermosa. Hasta que empieza a revelarse.
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