Broken Constellations narra la historia de dos estrellas rotas que, tras perder su brillo, vagan sin saber qué desean realmente en la vida.
Rattanasin y Phumin cargan con sueños que no les pertenecen.
Rattanasin vive atrapado en una carrera que no ama, cumpliendo la última voluntad de su madre fallecida, mientras su verdadera pasión por el Arte es constantemente minimizada como un "hobby sin futuro".
Phumin, por su parte, estudia ingeniería en audio sistemas, aunque su corazón siempre ha latido por la medicina, un sueño negado por el rencor que sus padres sienten hacia los médicos.
Ambos parecen completos por fuera: dinero, estabilidad, un futuro asegurado. Pero por dentro están apagados.
Su primer encuentro no ocurre en un aula ni en un momento romántico, sino en un bar... y durante una pelea.
Phumin, uno de los dueños del lugar, es enviado a expulsar a Rattanasin y a sus amigos después de que estos defendieran a alguien cercano a él de una burla cruel. No es un enemies to lovers, sino un choque incómodo, extraño y cargado de tensión.
La ironía es cruel estudian en la misma universidad, pero en facultades distintas. Y más cruel aún ninguno estudia lo que realmente ama.
A medida que sus caminos se cruzan una y otra vez, descubren que pueden ser aquello que nunca tuvieron:
un apoyo, un refugio, una constelación nueva donde reconstruirse.
Nueva York en diciembre es el lugar más romántico del mundo... a menos que seas Santa y tengas que asistir a la gala anual de la empresa con una vida amorosa inexistente.
Desesperado por evitar las miradas de lástima de sus jefes, convence a Perth, su polo opuesto y la última persona con la que saldría, para fingir un romance de película durante una semana.
Lo que comienza como un trato de negocios entre pretzels gigantes y luces de navidad, se sale de control cuando una tormenta de nieve histórica cierra la ciudad, obligándolos a compartir un diminuto apartamento donde el único espacio libre es el corazón del otro.
Entre caídas en el hielo y secretos confesados frente al árbol del Rockefeller, descubrirán que, a veces, el amor no necesita un contrato, sino un milagro navideño.