En cada línea temporal siempre estaban destinados el uno al otro, sin embargo, eso no significaba que estuvieran destinados a estar juntos, la vida siempre nos juega de forma retorcida, aparentemente todo está bien y es buena con nosotros, creemos tener el control de todo y que las cosas saldrán como lo hemos planeado pero no siempre es así, en realidad, pocas veces ocurre, a lo cual la frustración, la ira y la decepción son sentimientos que constantemente tenemos presentes, ¿pero que pasa cuando aquella persona a la que estás atada no te recuerda? En cada vida se encuentran, se enamoran, pero en el momento que por fin logran estar juntos, nuevamente la vida hace de las suyas con una prueba malévola, dar el corazón de la persona que amas a cambio de que todo un país siga con vida ¿Qué tanto vale una vida? ¿Vale la pena sacrificar a una persona por el bien de miles? Algunos podrían decir que dar una vida para salvar muchas es un requisito bastante sencillo, otras dirán que siempre hay otra forma.
¿Pero qué pasa cuando eres quién debe sacarle el corazón y entregarlo? Ser quien clave la daga que cortara su piel, sentir como se entierra en la suave carne y corta todo, escuchar a la persona morir y sentir la cálida sangre en tus manos, y que tras cortar piel, grasa, hueso y cortar el corazón, poco a poco sentir como has drenado su vida y el cuerpo inerte queda en tus manos, todo gracias a ti y solo a ti, tener el reconocimiento y agradecimiento de miles, ser “el héroe”, “el salvador” sin embargo, aquellos ojos suplicantes y llenos de dolor estarán grabados a fuego en tus párpados, además de saber que mataste al amor de tu vida…
¿Sería tan malo dejar que un país se extinga? Tal vez no, todos y todo está destinado a perecer y quizá este es el momento en que este país deba dejar de existir, al final, todos vamos a partir de este plano y convertirnos en polvo de estrellas.
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