Finnick nota la patética emoción que Nick trata de disimular, y en cualquier otra circunstancia eso podría ser interesante y hasta material de burla, pero no en este caso. No por el hecho de que Judy Hopps fuese una conejita, más bien, se trata del innegable problema de que Hopps es un oficial de policía y en todo caso, Nick es un... bueno, ¿estafador? O en el mejor de los casos, un mamífero cuyo método de supervivencia consta de burlar la ley y rozar hasta cierto punto, el bajo mundo. Una especie de marginado que se gana la vida como puede.