Hace cuatro años la humanidad se quebró. La Gran Guerra lanzó bombas nucleares que quemaron ciudades enteras, y de las cenizas salió el virus, un arma biológica que convirtió a la gente en caníbales salvajes.
Millones murieron en explosiones, millones más se convirtieron. Los que quedamos nos dividimos, unos en bandas nómadas que roban y matan por migajas, otros escondidos en refugios subterráneos, y los más peligrosos son los cazadores, los soldados del gobierno remanente que eliminan a cualquiera que encuentren por "precaución sanitaria". Dicen que es para evitar brotes, pero en realidad controlan lo poco que queda. Comida, agua, armas, y rumores de una cura que nunca llega.
Yo sobrevivo solo, saqueando ruinas, huyendo de hordas de infectados y de los drones que zumban en el cielo gris. Hasta que un día, en un supermercado derruido, peleé por la última lata de conservas con él.
Con mi verdugo.
No se si sobreviviré... o me convertiré en uno de ellos. Pero no lo haré solo. No esta vez.
Historia adaptada al Kookmin