Todo empezó con una foto. Y con tres palabras que hicieron pedazos mi mundo. O, al menos, el mundo que tenía entonces.
Pensé que era un juego. Algo inocente.
Y lo fue, al principio. Tenía la inocencia del primer amor. De mi primer amor.
Lo que no sabía era que iba a descubrir, demasiado tarde, que del otro lado no se estaba jugando lo mismo.
Esta es la historia de una parte de mi vida. Una parte importante. Dolorosa. Pero no la única. Porque ahora sé que incluso cuando algo se siente como un final, no siempre lo es. A veces es solo el lugar exacto donde todo vuelve a empezar.
Historia participante del ONC 2026 a partir de los disparadores 168, 131 y 135.
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