Antes de que existiera el mundo tal como lo conocemos, hubo otros. Personas con poderes vivían ocultas, siguiendo una sola regla: no atacar jamás. Cuando fueron descubiertos por cazadores humanos, aceptaron su destino sin luchar. Casi todos murieron... excepto dos niños de ocho años.
Uno logró escapar. El otro desapareció.
Años después, ese niño fugitivo vive bajo el nombre de Edward Smith, adoptado por una pareja del bosque que jamás sospechó su verdadero origen. Edward prometió no usar nunca sus poderes y enterrar su pasado para siempre. Pero los secretos no desaparecen: se heredan, se filtran y, tarde o temprano, regresan.
Edward forma una familia con Karen, pero el miedo a su propia sangre lo convierte en un padre distante y violento. Sus hijos -Nancy, Michael y Emily- crecen marcados por su ausencia, sin saber que uno de ellos carga con un poder imposible de ocultar. Tras la desaparición de Edward, los hermanos adoptan el apellido Wheeler, intentando borrar a un padre que nunca supo amar.
Mientras tanto, en otra parte del pueblo, Joyce es sometida a un experimento que cambiará para siempre el destino de sus hijos: Jonathan, Will y Jane. Sin saberlo, la sangre que corre por sus venas los conecta con ese mundo antiguo que nunca dejó de existir.
Cuando todos ellos se conocen en la primaria, nada parece fuera de lo normal. Amistades, primeros vínculos, pequeños amores. Pero bajo la superficie, los poderes despiertan, los secretos se cruzan y el pasado reclama lo que le pertenece.
En un mundo donde nadie debería recordar a los primeros seres con habilidades, Emily, Will y Jane se convierten en la prueba de que lo imposible sigue vivo... y de que algunas promesas están destinadas a romperse.
A veces, el verano no empieza con risas ni promesas, sino con silencios incómodos, miradas que duran un segundo de más y emociones que nadie sabe nombrar.
Will creía conocer el miedo. Boris creía haber aprendido a esconderlo.
Cuando sus caminos se cruzan, lo que comienza como bromas, cercanía y una complicidad inesperada se transforma lentamente en algo más profundo... y más peligroso. Porque querer a alguien también significa enfrentarse a lo que duele, a lo que se calla y a lo que otros prefieren juzgar.
Entre centros comerciales, sótanos llenos de recuerdos, peleas que dejan cicatrices y noches que cambian todo, este verano pondrá a prueba lealtades, amistades y corazones que aún no saben cómo amar sin romperse.
Algunas historias no nacen para ser fáciles.
Nacen para sentirse.