Hay libros que no deberían existir.
No porque estén prohibidos, sino porque nadie los busca de verdad. Se esconden en los rincones más oscuros de las bibliotecas olvidadas, entre volúmenes polvorientos que nadie toca desde hace generaciones. Su cuero respira cuando nadie mira. Sus páginas susurran nombres que no deberían pronunciarse en voz alta.
Zazil y Min nunca debieron encontrarse esa noche.
No en ese rincón donde la luz no llega del todo, donde el silencio es tan denso que se puede cortar con un dedo.
No con ese libro entre las manos: un grimorio sin origen claro, sin sello de biblioteca, sin explicación. Solo símbolos que se retuercen como venas bajo la piel, y un hechizo tan simple que parece una broma.
Libros como ese no eligen a cualquiera.
Y los mundos que se parten en dos nunca se vuelven a unir sin un precio.
El reloj ya empezó a contar hacia atrás.
Y ellos aún no saben qué es lo que cambió.
Historia para el concurso ONC 2026
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