Autopsia de un sentir
Este libro no fue escrito para sanar.
Fue escrito para examinar.
Aquí no hay finales felices,
solo síntomas que se repiten,
decisiones que se posponen
y cuerpos que siguen funcionando
aunque el corazón ya no coopere.
La paciente no es inocente.
Tampoco es villana.
Es alguien cansada,
trabajando demasiado,
amando a medias,
deseando en silencio
lo que no se atreve a pedir.
Cada texto es un corte.
Cada poema, un órgano expuesto.
No se busca perdón,
ni absolución,
ni consuelo.
Solo entender
en qué momento
el amor dejó de sentirse
y empezó a pesar.
Si sigues leyendo,
aceptas presenciar
la autopsia completa:
el deseo prohibido,
la rutina que asfixia,
la tentación que observa desde cerca
y la esperanza
que aún no muere
pero ya sangra.
Aquí yace un sentir
que todavía late,
aunque nadie esté seguro
de que deba salvarse.
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