En un reino donde las flores son sagradas y quemarlas es considerado un sacrilegio, Leica, un joven boticario marcado por la ejecución pública de su padre, vive con una culpa que no le pertenece.
Cuando su madre enferma gravemente y las infusiones permitidas ya no funcionan, Leica comete el mismo pecado que condenó a su padre: reduce pétalos sagrados a ceniza para salvarla. Descubierto por la Casa de la Pureza, se ve obligado a huir antes de que el mismo castigo le alcance.
Su destino lo lleva al reino invernal, una tierra olvidada donde las flores no florecen. Allí lo espera un rey que vive como uno más entre su pueblo y que necesita salvar a su reino con aquello que el mundo de Leica considera herejía.
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