Después de años lejos, Zoe vuelve a Puerto Azul con la carrera terminada y el corazón roto.
No espera encontrar nada más que nostalgia... hasta que se cruza con Mateo, el mismo chico que la protegió una noche hace cinco años, y que aún lleva en la muñeca la pulsera que ella le regaló.
Una cicatriz en su brazo, un secreto que ninguno ha mencionado y una química que nunca murió.
Entre fogatas con el grupo de siempre, miradas que duran demasiado y confesiones que llegan tarde, Zoe y Mateo tendrán que enfrentar lo que quedó pendiente: el miedo a volver a querer, y la posibilidad de que, esta vez, sí puedan quedarse.
Un verano para sanar heridas.
Un verano para volver a empezar.
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