Esta no es una historia sobre segundas oportunidades. Es sobre primeras cicatrices. Sobre cómo el amor a veces se disfraza de responsabilidad, y la responsabilidad, de prisión. Es sobre un hombre que construyó muros para proteger su corazón, solo para descubrir que las grietas eran el único lugar por donde podía entrar la luz.
Daniel, quien aprendió que ser padre no se elige, pero sí se construye; Luna, cuya fuerza se confundió con terquedad; Jorge, cuyo humor escondía miedos; Isabella, cuya juventud no era ingenuidad, sino coraje.
Si hojeas estas páginas buscando moralejas, cierra el libro ahora. Pero si quieres sentir el sabor amargo de una decepción estremecedora, la vibrante aventura repleta de pasión de una noche, entonces, adelante. Camina con nosotros.