En un mundo donde los mosqueteros tienen un prestigio impecable, sólo por debajo de la familia real, al ser de sus más audaces y leales protectores. Ningún miembro de la realeza viaja nunca sin la compañía de al menos un mosquetero. Vienen de un linaje poderoso y milenario, siendo de los cargos más inalcanzables e inclusive imposibles ya que solo puedes convertirte en mosquetero si perteneces a la familia de la dinastía de mosqueteros, la dinastía Kangjeon.
Jisung desde pequeño siempre había soñado con ser un mosquetero, pero al crecer y enterarse del requisito con el que claramente no había nacido, ese sueño se fue para formar parte de una se las estrellas que brillaban sobre el cielo al anochecer y quedarse como eso, un simple sueño de cuentos.
Era un chico de campo, alejado por completo de la vida agitada y lujosa que se vivía en el corazón de su reino, hasta que llega por una situación complicada a aquel lugar tan imposible, sin darse cuenta de que ese pequeño viaje del campo al corazón del reino podría cambiar por completo el rumbo de la historia que se convertiría en leyenda o por el contrario, en una que quedaría en el olvido
Advertencias
-Esta historia está inspirada en la novela de los Tres Mosqueteros y también un poco en la versión que hizo Barbie, pero no todo es lo que parece.
-Todo el contenido es ficción, nada de lo presentado tiene el fin de ofender a nadie ni a la imagen de las personas mencionadas.
-A veces se tocarán temas que pueden llegar a ser sensibles.
-Esta historia sigue en EDICIÓN.
Espero que la disfruten tanto como yo estoy disfrutando escribirla.
¡Saludos mis honorables mosqueteros, el viaje está por iniciar! Atte. con la espada en alto: Dahyun.
Yamaguchi es muy lindo.
Hinata es tonto, pero adorable.
Tsukishima es... atractivo.
Kageyama es guapo.
Los cuatro chicos de primer año del Karasuno comienzan a sentir cosas entre ellos.
No saben si eso es amistad, amor o solo los nervios de jugar en la cancha.
Pero cada vez que juegan juntos,
sus corazones laten al mismo tiempo.
No hace falta explicarlo,
basta estar en 𝑠𝑖𝑛𝑐𝑟𝑜𝑛𝑖́𝑎