En un mundo lleno de supersticiones, las malas lenguas acusan a Aylane de ser una bruja.
Cuando a raíz del inicio de un misterioso y desafortunado colapso poblacional en el pueblo donde reside, deciden sacrificarla para "liberarse" de la mala suerte, Aylane deberá tomar una decisión que podría cambiar su vida para siempre.
Ella era solo una chica común y corriente. Reservada, distante, y tal vez un poco melancólica, pero nunca había hecho daño a nadie en su vida. Aún así, fue acusada falsamente de usar magia negra, tachada como la culpable de la mala suerte que azotaba el pueblo desde su llegada, y tomada como el chivo expiatorio para calmar la ansiedad y el terror creciente de los pobladores.
Él era un poderoso infernal. Un ángel de la muerte caído y convertido en un demonio inmortal, que vagaba entre las sombras de la humanidad en busca de un poco de entretenimiento y diversión, algo que pudiese darle sabor a su monocromática, eterna y aburrida existencia.
Ninguno de los dos esperaba encontrarse, pero el destino, en sus vueltas y encrucijadas, decidió entrelazar sus caminos.
Este libro cuenta la historia de una joven que fue rescatada de la muerte no por un Dios, sino a manos de un demonio. Y de un ángel caído que, en medio de su oscuridad, se encontró a sí mismo protegiendo una luz en su interior que había jurado apagar, pero que ella había logrado encender con sus cenizas.
Porque a pesar de saber que el tiempo estaba en contra de sus deseos, él decidió escribir una última carta, para la única persona que fue capaz de enseñarle al antiguo ángel de la muerte lo que era vivir de verdad.
"Para La única dueña de mi eternidad.
Atentamente: Tu Infernal".
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