Después de la muerte de Billy, Elizabeth aprendió que sobrevivir no significa estar viva.
Hawkins volvió a la normalidad demasiado rápido, como si el sacrificio de un chico problemático no mereciera quedarse en la memoria del pueblo. Pero para Elizabeth, Billy no fue un rumor ni un error: fue su mejor amigo. Su hogar en medio del caos. Y la noche en que murió salvándolos, algo dentro de ella murió también.
Consumida por la culpa y los recuerdos, Elizabeth se aferra a lo único que le queda estable: su hermano Dustin... y la inesperada compañía de Steve Harrington, quien también carga con el peso de haber perdido a Billy. Steve se convierte en su apoyo silencioso, el único que entiende que el dolor no se supera, se aprende a cargar.
Entonces aparece Eddie Munson.
Ruidoso. Intenso. Demasiado vivo para alguien que solo quiere silencio.
Al principio, Elizabeth lo rechaza. No piensa permitir que Dustin se encariñe con otro chico que Hawkins podría arrebatarle. Pero Eddie no es como los demás. Bajo el sarcasmo y la rebeldía, hay miedo. Hay lealtad. Hay una forma de amar que no huye cuando las cosas se ponen difíciles.
Mientras el pasado la persigue y nuevas sombras comienzan a acechar Hawkins, Elizabeth tendrá que decidir si seguirá viviendo en el recuerdo de quien la salvó... o si se permitirá sentir por alguien que no intenta reemplazar a Billy, sino enseñarle que el vacío no siempre está destinado a quedarse vacío.
Porque a veces, en medio del duelo, el amor no llega para borrar el dolor.
Llega para quedarse a pesar de él.
Hak Cipta Terpelihara