Cuando somos niños pequeños pensamos que todo es perfecto, que no pasa nada malo, pensamos que las personas que amamos y apreciamos no nos dejaran o morirán, y nuestro mayor dolor de pequeños es rasparnos la rodilla. Pero la vida muchas veces es injusta: Nos damos cuenta que hay mucha maldad en el mundo, Que las personas que amamos en cualquier momento morirán, y muchas nos abandonaran, y con el tiempo los raspones en la rodilla se convierten en raspones en el corazón. Y cuando esa persona que nos lastimo se quiere disculpar nos sentimos mal y nos cuesta perdonar, Eso le paso a Eri Hyuga si quieren saber su historia aquí la tienen.
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