Satoru Gojo siempre ha sido muchas cosas: brillante, admirado, imposible de ignorar. Resolver problemas ajenos resulta sencillo. Comprender a las personas, no tanto. Suguru Geto, en cambio, parece moverse por el mundo con una calma desconcertante, ocultando grietas que pocos logran ver. Un encuentro inesperado, una ausencia que no pasa desapercibida, y una cercanía que ninguno de los dos sabe cómo nombrar.
Los personajes no me pertenecen. Son del gato de Gege Akutami.
All Rights Reserved