En el principio de todo, cuando la existencia aún no tenía forma, la Unidad primordial se fracturó en dos conciencias eternas: el Dios Supremo, encarnación del orden y la creación, y el Rey Demonio, manifestación del caos y la transformación. No eran enemigos, sino fuerzas complementarias que mantenían el equilibrio del universo. Sin embargo, cuando surgió la humanidad y el libre albedrío entró en juego, sus visiones chocaron. De ese desacuerdo nació una guerra cósmica que desgarró dimensiones enteras, hasta que ambos comprendieron que destruirse significaría aniquilar toda la realidad. Para preservar la existencia, decidieron sellar sus esencias... no en un objeto, sino en un alma humana capaz de contenerlos a ambos.
Siglos después, en la República Dominicana, nació Emmanuel Plaza, descendiente de un linaje preparado inconscientemente durante generaciones para soportar aquella convergencia imposible. El día de su nacimiento, una anomalía espiritual recorrió la isla: una luz dorada descendió del plano celestial y una grieta carmesí emergió del abismo, entrando al mismo tiempo en el recién nacido. Contra toda lógica cósmica, el alma de Emmanuel no rechazó ninguna energía; las absorbió y las equilibró. Desde entonces, orden y caos habitan dentro de él, observando, esperando el momento en que despierte su verdadero potencial.
A medida que crece, Emmanuel descubre que no es un simple recipiente, sino un punto de encuentro entre fuerzas absolutas. Sus emociones alteran la realidad, sus sueños revelan tronos enfrentados y una presencia ancestral comienza a mover piezas en la sombra al percibir su existencia. Cuando finalmente acepta ambas energías sin someterse a ninguna, nace su identidad trascendida: Dominican Rex, el soberano del equilibrio. Su historia no es la de un elegido común, sino la de un joven que debe decidir si seguirá siendo humano... o si redefinirá para siempre lo que significa ser Dios y Demonio a la vez.