El hielo no siente. El hielo no se quiebra. Eso es lo que me repito cada mañana frente al espejo de mi rascacielos en Seúl. Tengo un imperio. Un nombre que tiembla en las juntas directivas. Una armadura de cristal que construí ladrillo a ladrillo para que nadie viera lo que escondo. Pero hace ocho años, una noche partió mi vida en dos. Y el pasado no está muerto. Ahora llega ella. Mi nueva guardaespaldas. Tiene la misma mirada que yo. La misma sombra en los ojos. Y algo en su forma de mirarme me dice que sabe exactamente quién fui antes de convertirme en esto. Las paredes de hielo se están derritiendo. Y cuando caigan del todo, el mundo verá la verdad: No soy la Reina de Hielo. Soy la niña que sigue huyendo descalza sobre vidrios rotos. Esta no es una historia de amor. Es el diario de una huérfana. La crónica de un secreto que podría incendiar continentes. Y el principio de una venganza que aún no me atrevo a susurrar. Bienvenido a mi infierno. Tiene paredes empapeladas y está en el distrito financiero de Seúl.
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