Toda la creación de Dios es, en esencia, perfecta. O al menos, es lo que nos han hecho creer. Hasta ahora.
Cuando el pecado y lo divino tuercen el destino, el caos y el amor dan vida a la única criatura que jamás debió exitir: Ametis.
Una humana de linaje angelical. Disonancia divina en la melodía perfecta. Descendencia prohibida de lo que el cielo no fue capaz de controlar: amor y curiosidad. Era la encarnación de la herejía, nacida en cuna prístina de plata, azufre y cenizas.
Entre el cielo que quiere controlarla, el infierno que desea poseerla y el mundo terrenal que la ignora, Ametis decidirá si desea vivir oculta, ser destruida... o romper las cadenas que la condenaron desde el nacimiento, y luchar en busca de su libertad.
Porque Ametis fue el error en la creación perfecta de Dios. Un altar al limbo de oro y fuego. Era carne roja comida en cuaresma, fruto prohibido robado del paraíso... y dulce y adictivo pecado, que podría terminar por destruirlo.
Sabía que ella era sinónimo de réquiem de liberación, por eso debía romper los hilos raídos que ataban su existencia a su imperio, antes de que se le ocurriese cantar.
Porque una vez que la duda fuera sembrada en la humanidad, la verdad, tarde o temprano, sería revelada. Y el caos, sería finalmente liberado.
"-Búscala. Encuéntrala. Y si se niega a cooperar... elimínala. La Disonancia Divina debe ser erradicada para que la melodía pueda ser corregida, aunque luzca como la tentación más dulce que hayas visto- declaró Dios con severidad -y recuerda: jamás sientas compasión por ella... o será tu perdición".
Una guerra santa se avecina, y aunque el cielo quiere evitarla y el infierno promoverla, sólo ella será capaz de decidir si mantendrá el orden... o lo destruirá por completo.
¿Listo para elegir su bando? Que la gloria del cielo proteja a los fieles, la niebla infernal oculte a los pecadores, y el vacío, infinito y silencioso, guíe a todos los de nacimiento impío.
Ametis
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