Benjamín siempre estuvo ahí. En el pasillo antes de cada presentación, con palabras de aliento que nadie más sabía dar. En las madrugadas de trabajos grupales, cuando todos dormían y él seguía. En el rincón de siempre, esperando con algo pequeño - una nota, una botella de agua, una sonrisa - para alguien que lo recibía todo sin detenerse a ver quién lo daba.
Amó a Lucia en silencio durante ciclos enteros. Se declaró. Ella lo rechazó con amabilidad, y él, en lugar de alejarse, se quedó siendo su rincón seguro mientras ella sufría por otro que no la supo valorar.
Hasta que una noche, mirando el techo de su cuarto, Benjamin se hizo la pregunta que había evitado demasiado tiempo:
¿Qué estoy haciendo con mi vida?
Esta es la historia de un chico que aprendió, a fuerza de dolor callado, que dar sin límites no es amor - es miedo. Que soltar a quien amas con toda el alma puede ser el acto más valiente que exista. Y que a veces, mientras estás mirando hacia quien nunca te vio, hay alguien detrás de ti que te observa como si fueras lo más importante del mundo.
Siempre Estuve Aquí es una historia sobre amar en silencio, sobre soltar lo que nunca te perteneció, y sobre descubrir - quizás tarde, pero no demasiado - que el amor que mereces no duele. Llega tranquilo. Y se queda.
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