Anahí y Alfonso han sido mejores amigos durante años. Se conocen demasiado bien, confían completamente el uno en el otro y nunca han cruzado ninguna línea, pero cuando Anahí acepta asistir a la boda de su ex-novio, necesita salir con la frente en alto y solo puede pensar en una persona capaz de ayudarla: Alfonso Herrera, por supuesto, su mejor amigo. El plan es sencillo, solo necesitan seguir algunas reglas. Regla número uno: no involucrarse. Regla número dos: recordar que todo es actuación. Regla número tres: definitivamente no enamorarse. Lo que ninguno de los dos toma en cuenta, es que las reglas se hicieron para romperse.
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