
En Crestwood Hall, el prestigio no se discutía. Se administraba. Los estudiantes no estaban divididos oficialmente, pero todos conocían las jerarquías. Los populares controlaban la reputación. Los estudiosos defendían el mérito con disciplina rigurosa. Los becados caminaban bajo una vigilancia constante, conscientes de que representaban una excepción, no una regla. En la cima de esa estructura se encontraba Elaiza Pearl Cohen. Presidenta del consejo estudiantil. Promedio perfecto. Conducta intachable. Su nombre estaba asociado a resultados impecables y decisiones firmes. No necesitaba elevar la voz para ser escuchada. No necesitaba competir para ganar. Durante años, su posición fue incuestionable. Elaiza comprendía una verdad simple: la excelencia no es un logro, es una obligación. Y el error no es humano. Es imperdonable. Cada evaluación era una confirmación de control. Cada reconocimiento, una reafirmación de su lugar. Hasta que apareció Richard Scott. Becado. Reservado. Académicamente irreprochable. No buscó aprobación,No pareció consciente de que estaba alterando un equilibrio cuidadosamente sostenido. Su presencia no fue escandalosa, Fue precisa. Y cuando sus calificaciones comenzaron a igualar las de Elaiza, algo cambió. No hubo confrontaciones públicas,No hubo declaraciones abiertas. Solo una competencia silenciosa que empezó a redefinir posiciones. En Crestwood Hall, la rivalidad no se anuncia. Se mide. Y cuando dos estudiantes aspiran al mismo lugar, el margen de error desaparece. Solo uno puede permanecer en la cima. (la historia y personajes son creados por mí )Todos os Direitos Reservados
1 capítulo