Dicen que el fuego purifica.
Dicen que el matrimonio templa a los hombres.
Rhaella Targaryen no cree en ninguna de las dos cosas.
Prometida a un príncipe temido incluso por su propia sangre, deberá aprender a caminar entre llamas sin arder. Pero hay fuegos que no buscan iluminar... solo consumir.
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