El destino es una cosa curiosa. Juega contigo como una marioneta, puedes construir tu vida, tratar de acabar con ella, tomar otros caminos, pero siempre encuentra la manera de darte vuelta a tus planes.
SeokJin amaba el destino, le resultaba curioso e interesante, Jimin odiaba con toda su alma esos caminos escritos.
Jimin nunca habia pensado en correr en un campeonato ilegal, mucho menos en llegar vivo a los veinte, no habia forma de que el destino no tuviera que ver con que no se hubiera matado corriendo en alguna carrera, de la misma que lo fue encontrar a Jackson en aquel semaforo, de que su hada madrina mecanica, como él se llamaba, le presentara a YoonGi.
Min YoonGi, su cielo y su infierno, su unico amor y la persona a la que mas odiaria jamas ¿Como podias querer muerto a alguien que amabas?
-No tienes ni puta idea de tomar las curvas-Le sonrio quitandose el casco.
-¿Y quien va a enseñarme? ¿Tu?-Respondio altanero, le habia ganado y por varios segundos ¿Que le enseñaria un perdedor?
-Mañana a las cinco-Asintio antes de irse.
-corriamos juntos y me cai de la moto, deslice casi cien metros por el asfalto, rode, me golpee, el casco se partio en dos practicamente, él freno, se puso a mi lado y me dijo No aprendiste nada de lo que te enseñe Jimin-su voz temblo levemente con aquellas palabras, pero se recupero en segundos-Y se fue.
-¿Se marcho?-los ojos del castaño no podian estar mas abiertos.
-Me dejo en el asfalto Jin, me miro, me hablo y se fue. Ahora espero nunca mas volver a encontrarmelo.
-No lo entiendo, erais amigos ¿no? ¿Como pudo dejarte ahi?
Como habia dicho el destino era una cosa curiosa ¿Como no se harian amigos un medico con una idea loca y un suicida? ¿Un medico y alguien con una bala en el hombro? ¿Un hacker y alguien que trataba de encontrar a su amigo a toda costa? ¿Como el destino no queria tenerlos juntos pero no dejaba de cruzarlos?
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