Todos dicen que los sueños son imaginarios, formas de hacer posible lo imposible. Pero al despertar, la realidad nos abre los ojos y nos demuestra que nada fue real.
Celeste no es así.
Aún siendo joven, cree que todo es posible. Sus sueños no los imagina: los vive, de todas las formas posibles.
Extrovertida, soñadora y creativa. Siempre intenta ver el lado positivo de las cosas, incluso cuando la realidad parece empeñada en demostrar lo contrario.
Un día, después de estar saturada por el colegio, decide darse una siesta. Lo que no imaginaba era que esa tarde (ese sueño) la haría dudar por primera vez de si todo es posible en esta vida, y de cuánto estaría dispuesta a arriesgar al descubrir que, a veces, no todo debería terminar como queremos.
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