El Doncel no puede amar.
No debe elegir.
Y, sobre todo, no puede equivocarse.
Jeongin fue criado para ser el centro del reino:
el premio de un torneo donde cuatro herederos compiten por poder, sangre... y control.
Pero nadie le enseñó qué hacer cuando el deseo no sigue las reglas.
Entre un heredero que lo ve como persona, otro que se resiste a desearlo, y un amor prohibido que no debería existir, Jeongin comienza a jugar un juego mucho más peligroso que el torneo.
Uno donde los corazones pesan más que las coronas.
Y donde elegir... podría destruirlo todo.
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