En un mundo donde los Ghouls cargan con la fuerza indomable de sus elementos. Ivy e Ifrit chocan desde el primer día.
Ivy, un Ghoul de Tierra con apariencia de tigre siberiano, era el mas joven: silencioso, paciente y demasiado sensible para un entorno que no perdonaba sus debilidades. Ifrit, un ghoul de fuego con forma de husky siberiano, era impulsivo, orgulloso y feroz. Y fue el -solo el- quien convirtio a Ivy en su blanco constante. Se burlaba de su edad, de su calma, de su forma de no responder jamás. Ivy nunca se defendía. Resistía en silencio, como la tierra que soporta tormentas sin romperse.
hasta que un día ambos perdieron el control.
El fuego estallo, la tierra tembló, y el castigo fue el mismo para los dos: encierro en un sótano, aislados del resto, obligados a convivir sin escape. Lo que comenzó como una condena se transformo lentamente en un espacio incomodo de verdad. Sin publico, el bullying perdió sentido. Sin distracciones, las heridas quedaron expuestas.
Con los años, Ifrit entendió el daño que había causado. Ivy, por primera vez, dejo de callar lo que sentía. Entre discusiones, silencios largos y una cercanía inevitable, el fuego aprendió a dar calor en vez de quemar, y la tierra dejo de solo resistir para empezar a florecer.
Lo que nació del desequilibrio y la crueldad termino convirtiéndose en algo inesperado: un amor contruido con culpa, perdón y tiempo. Porque incluso los elementos opuestos pueden aprender a elegirse.
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