Nadie te avisa que el amor a veces usa la máscara de tu mejor amiga. Dulce lloraba por Poncho y Anahí siempre estaba ahí para juntar los pedazos. Eran inseparables en los pasillos de Televisa. El problema fue cuando los abrazos empezaron a quemar bajo la piel y las miradas en el camerino de Rebelde perdieron la inocencia. Se amaron en secreto mientras el mundo entero gritaba sus nombres. A veces la fama te da todo menos la libertad de amar a quien quieres.
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