29 partes Continúa Late más fuerte
Aló siempre creyó que su corazón era su peor enemigo.
No las personas, no la vida, no los recuerdos.
Su propio pecho.
Ese músculo que latía cuando quería... y fallaba cuando más lo necesitaba.
Desde pequeña le dijeron que debía cuidarse:
no correr, no sobresaltarse, no enamorarse demasiado rápido.
Pero nadie le explicó cómo controlar lo que no se ve.
En el colegio, todos la veían como una chica distante, silenciosa, difícil de leer.
Nadie imaginaba que cada paso, cada respiración y cada emoción era una batalla que libraba en silencio.
Y entonces llegó Rai.
El primer día que la vio, Aló sintió un latido extraño.
Un golpe seco en el pecho, como una advertencia.
O una invitación.
Rai tenía esa mirada que desordenaba.
Esa voz que podía calmar... o acelerar un pulso que no debía acelerarse.
Esa presencia que se sentía demasiado cerca incluso desde lejos.
Aló lo supo desde el principio:
Ella era un peligro.
Pero también era lo único que su corazón quería sentir.
Lo que Aló ignoraba era que un día, cuando su vida dependiera de un latido estable, Rai sería la única capaz de sostenerla... o de romperla por completo.
Porque las historias más intensas no empiezan con amor.
Empiezan con un corazón que late más fuerte de lo que debería.