En un mundo donde las personas con habilidades extraordinarias conviven con gobiernos, corporaciones y sistemas que intentan regularlos, Nicolás es distinto.
No quiere fama.
No quiere dominio.
Quiere equilibrio.
Dotado con la capacidad de manipular energía luminosa -crear estructuras sólidas de luz, generar campos protectores, emitir pulsos de precisión quirúrgica- Nicolás adopta el nombre de Aureon, convencido de que el poder debe ser visible, transparente y responsable.
Durante años encarna lo mejor de la nueva era superhumana:
interviene sin excesos, coopera con instituciones, inspira confianza.
Pero el mundo no es tan simple.
Cuando gobiernos comienzan a usar héroes como herramientas políticas...
cuando corporaciones privatizan misiones "humanitarias"...
cuando la opinión pública convierte cada intervención en juicio viral...
Nicolás enfrenta decisiones cada vez más grises.
Salvar una ciudad implica sacrificar otra.
Exponer corrupción desestabiliza economías.
Detener a un criminal con poder significa violar tratados internacionales.
Y cada vez que elige lo "correcto"... el sistema lo obliga a pagar un precio mayor.
La grieta no empieza con odio.
Empieza con frustración.
Nicolás comienza a notar algo inquietante:
Los villanos no surgen por maldad.
Surgen porque el sistema no funciona.
Entonces se hace la pregunta que lo cambia todo:
¿Y si el verdadero problema no son los criminales...
sino la estructura que permite que sigan existiendo?
Aureon no cae en la oscuridad de golpe.
Empieza a intervenir sin autorización.
A filtrar información sensible.
A decidir qué amenazas son prioritarias, por encima de gobiernos.
No abandona su idealismo.
Lo radicaliza.
Y sin darse cuenta, empieza a imponer la luz...
aunque queme.
Cuando el mundo finalmente lo declara amenaza global, ya es tarde.
Porque Nicolás aún cree que está salvando a todos.
Y tal vez... lo esté.
Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang