"Draco dormiens nunquam titillandus". Jamás hagas cosquillas a un dragón dormido. Es la primera regla que todo estudiante de Hogwarts aprende, pero James Potter siempre ha sido pésimo siguiendo las reglas.
James Potter vive por y para el Quidditch. Como capitán de Gryffindor, su único objetivo es ganar la copa y mantener a su equipo unido. Pero tras una victoria agridulce contra Slytherin, un encuentro inusual en el campo con Regulus Black lo deja cuestionando todo. No hubo chispas, no hubo varitas, pero James juraría que fue hechizado.
Mientras Sirius lucha contra sus propios demonios familiares, Remus intenta mantener la paz y Peter analiza cada movimiento como si fuera una partida de ajedrez, James se encuentra atrapado en una red de rivalidad deportiva que se siente demasiado personal. Regulus Black no juega limpio, y James está a punto de descubrir que el "pequeño Black" tiene el fuego suficiente para quemar todo su mundo.
Advertencia de contenido:
Nota de la autora: Hola a todos. Si bien esta historia comenzó muy enfocada en la comedia y la rivalidad deportiva clásica del Quidditch, la trama ha evolucionado orgánicamente hacia terrenos mucho más oscuros y complejos. Para asegurar que todos tengan una lectura cómoda, por favor presten atención a las etiquetas actualizadas de la historia.
Advertencias de contenido: Esta historia aborda abuso físico y psicológico, negligencia y manipulación familiar (dinámica de la Casa Black), ataques de pánico y conductas autodestructivas derivadas de la presión deportiva (restricción alimentaria). Asimismo, se trata el dopaje y la dependencia de sustancias en el contexto de la corrupción deportiva. Con respecto a James y Regulus, su relación explora dinámicas intensas de control como respuesta al trauma; cabe aclarar que este desarrollo psicológico y físico no incluye contenido sexual explícito.
Si eres sensible a estos temas, te recomiendo leer con precaución.
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