Todo comenzó con un juego. Una concentración del equipo. Una noche cualquiera. Risas, bromas, retos sin sentido. Israel Reyes perdió en un juego con sus compañeros... y el castigo fue simple: debía seguir a una persona al azar en Instagram y no quitarle el follow durante un mes. No podía escribirle, no podía dejar de reaccionar a sus publicaciones, no podía rendirse antes del día treinta. Solo mirar. Solo seguir. Y entonces, entre los cientos de cuentas que aparecieron... la siguió a ella. Ella, por su parte, no podía creerlo. ¿Israel Reyes, jugador del América, la había seguido? Se quedó helada. Dudó. Miró el perfil una y otra vez. Pero era real. Y cuando vio que empezaba a reaccionar a sus historias... el corazón le tembló. Lo que ninguno de los dos sabía era que ese seguimiento sin palabras sería el inicio de algo mucho más grande. Porque a veces, una simple acción puede cambiar el rumbo de dos vidas. Y lo que empezó como un reto... se convirtió en destino.
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