A veces hay momentos en donde no sabemos qué hacer, nos quedamos quietos, esperando a que la otra persona de el primer paso.
Eso es lo que le pasa a Martina cuando una mañana se despierta con la certeza de que solo le queda un día para hablar con el chico que gusta, se da cuenta que su mejor amiga está cambiando y que inevitablemente ha acabado envuelta en un "estúpido romance de verano".
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