Isabella siempre fue una devota de la velocidad. Desde su infancia, los domingos de F1 junto a su padre y su mejor amigo no eran solo una rutina, sino un ritual sagrado de risas y adrenalina, donde el rugido de los motores y la precisión en las curvas lo eran todo.
Al cumplir los dieciocho, la pasión saltó de la pantalla al asfalto real. Liam, su mejor amigo, se sumergió en el peligroso mundo de las carreras nocturnas; un submundo de apuestas, lujo y clandestinidad. Durante años, la vida fue una ráfaga perfecta de victorias... hasta que el destino los frenó en seco.
Un violento accidente dejó a Liam con una pierna destrozada y fuera de juego por meses. Pero las deudas en la calle no esperan, y Liam tenía una apuesta pendiente que debía cumplir a cualquier precio. Isabella, movida por la lealtad, decidió tomar el volante en su lugar, desafiando no solo las leyes, sino a un rival que no acepta la derrota. Lo que empezó como una carrera por la supervivencia, pronto se transformó en un juego peligroso de atracción.
Dicen que del odio al amor hay solo un paso, pero en este mundo, ese paso se da a trescientos kilómetros por hora.
Donde Elizabeth quería un descanso tranquilo después de su muerte, pero gracias a un dios, recibe la maldición de reencarnar en una novela de amor juvenil que ella odiaba con todo su ser.
Crepúsculo fanfiction.