A nuestra querida Penélope:
Entre vueltas y acelerones, aprenderás que las emociones y los momentos importantes llegan cuando menos los esperas. La vida no siempre va en línea recta y, a veces, corre más rápido de lo que imaginas. Cuando la adrenalina se mezcla con el amor, todo puede pasar, y la vida fuera de la pista también tiene curvas inesperadas. Habrá momentos que te harán sonreír sin razón, días llenos de risas y otros llenos de silencio, y todos ellos te enseñarán algo.
Cada error, cada risa, cada sorpresa, forman parte de tu propio camino, y cada circuito por el que pases tendrá curvas más difíciles que otras, pero aprenderás a usarlas a tu favor y algún día, todas esas curvas, todas esas vueltas, todas esas sorpresas, serán solo tuyas.
Con cariño,
tus padres, quienes te aman a 264 kilómetros por hora.
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